Dra. Andrea Alba, subdirectora médica del Hospital Luis Calvo Mackenna: «El equipamiento tecnológico es un factor decisivo para mejorar los tiempos y la calidad de atención».
El Hospital Luis Calvo Mackenna es hoy un centro de referencia nacional para el tratamiento de patologías pediátricas de alta complejidad, especialmente en áreas como oftalmología y otorrinolaringología. En ambas especialidades, la demanda combina un alto volumen de atenciones con casos altamente especializados, lo que ha generado históricamente extensas listas de espera.
Así lo explica la Dra. Andrea Alba, subdirectora médica del Hospital Luis Calvo Mackenna, quien detalla que estas especialidades requieren respuestas oportunas para evitar impactos permanentes en el desarrollo infantil. “En oftalmología, por ejemplo, necesitamos evaluar a muchos niños a tiempo para la indicación de lentes, lo que es clave para que puedan aprender sin dificultades. Pero al mismo tiempo somos centro nacional de referencia para patologías complejas, como algunos cánceres o enfermedades de la retina”, señala.
Una situación similar ocurre en otorrinolaringología, donde el hospital atiende desde patologías frecuentes hasta casos de alta complejidad. “Vemos niños con problemas auditivos que requieren implantes cocleares en los primeros años de vida para evitar la sordera permanente, y somos de los pocos centros del país que realiza estos procedimientos. A eso se suman atenciones masivas, como tapones de cerumen, otitis o cirugías de amígdalas, lo que explica por qué las listas de espera son tan extensas”, explica la subdirectora médica.
Tecnología como aliada clave en la atención pediátrica
Si bien el hospital ha fortalecido su dotación médica y su infraestructura, la Dra. Alba subraya que el equipamiento tecnológico es un factor decisivo para mejorar los tiempos y la calidad de atención. “Contar con tecnología más autónoma y moderna marca una diferencia enorme. Un ejemplo es el escáner de retina que buscamos incorporar, que permite obtener una imagen en segundos sin dilatar el ojo del niño, evitando procedimientos invasivos y acelerando el diagnóstico”, detalla.
Este tipo de equipamiento no solo reduce el estrés en los pacientes pediátricos, sino que permite aumentar significativamente el número de atenciones diarias y asegurar diagnósticos más precisos. “El médico ya no necesita luchar con un niño pequeño para examinarlo, sino que trabaja con imágenes de alta calidad, con mayor seguridad clínica”, añade.
La renovación tecnológica también es clave frente a equipos antiguos que, además de ser más lentos, requieren mantenciones prolongadas. “Cuando un equipo se descompone, la espera para repararlo impacta directamente en la atención. Modernizar significa continuidad operativa y menor congestión”, enfatiza la Dra. Alba.
Pabellones quirúrgicos: más capacidad y mejor experiencia
Uno de los hitos recientes del hospital ha sido la puesta en marcha de ocho pabellones completamente equipados, lo que ha permitido avanzar de forma sostenida en la reducción de listas de espera quirúrgicas. Actualmente, el Hospital Calvo Mackenna realiza alrededor de 4.500 cirugías al año, incluyendo cardiocirugía, cirugía oncológica, traumatológica, neonatal y procedimientos otorrinolaringológicos de alta demanda.
“La posibilidad de operar incluso los fines de semana ha sido clave para avanzar en las atenciones pendientes”, comenta la subdirectora médica. A ello se suma un enfoque innovador en el diseño de los pabellones, incorporando murales y elementos visuales amigables para los niños. “Estos espacios ayudan a que los pacientes se tranquilicen antes de la anestesia y también mejoran el clima laboral del equipo de salud. Entrar a un pabellón acogedor cambia completamente la experiencia”, destaca.
Infraestructura que salva tiempo y mejora la seguridad
Otro proyecto relevante ha sido la construcción de un puente interno que conecta los pabellones con las unidades de pacientes críticos. Esta obra, impulsada tras el incendio que afectó al área quirúrgica, permitió mantener la continuidad de cirugías complejas durante el proceso de reconstrucción.
“Hoy este puente es fundamental. Permite que los pacientes críticos lleguen de forma expedita y segura a pabellón, sin recorridos largos ni pérdidas de tiempo. Es una mejora que quedó para siempre”, explica la Dra. Alba.
Alianzas que hacen posible la innovación
La subdirectora médica destaca que muchos de estos avances no serían posibles sin el apoyo de aliados estratégicos como AMICAM, organización que por más de 40 años ha acompañado al hospital en proyectos de infraestructura, equipamiento y humanización de los espacios.
“Gracias a estas alianzas hemos logrado un estándar comparable a centros pediátricos internacionales. Esto entrega dignidad, cariño y demuestra a los niños y sus familias que nos importan. Hay detalles que no suelen financiarse desde el sistema público, pero que marcan una diferencia enorme en la experiencia de atención”, señala.
Finalmente, la Dra. Alba resume la cultura del Hospital Calvo Mackenna como una de empuje constante. “Nuestra gracia es ir siempre más allá. Traer innovación, nuevas técnicas, nuevos equipos y no detenernos. Para eso, contar con aliados comprometidos es fundamental. Nos permiten seguir avanzando y entregar una salud pediátrica pública de excelencia”.