Retinógrafo de campo amplio transforma la atención oftalmológica para niños en el Hospital Calvo Mackenna
Gracias a una donación de AMICAM, el Departamento de Oftalmología del Hospital Luis Calvo Mackenna incorporó un retinógrafo de amplio campo, tecnología que permite fotografiar hasta 150 grados de la retina y que está transformando la manera en que se atiende a los pacientes pediátricos, incluyendo a quienes forman parte del Programa Nacional de Tratamiento y Manejo del Retinoblastoma.
El aporte hace posible que el principal hospital pediátrico del país cuente con un estándar de atención ocular que antes no existía para sus pacientes. «Quiero agradecer a cada persona que haya donado y que haya querido colaborar con nosotros para lograr este nuevo proyecto, que va a llevar a nuestro servicio a un estándar mucho mejor para todos», señaló la doctora Alejandra Roizen, jefa del Departamento de Oftalmología del hospital.
Uno de los cambios más significativos es que el equipo permite realizar exámenes de fondo de ojo sin necesidad de someter a los niños a anestesia general, un procedimiento que antes era frecuente. «Ahora ya no necesitaríamos dormir a los pacientes para eso», explicó la doctora Roizen. La tecnología ha sido utilizada con éxito en pacientes desde los 8 meses de edad.
El hospital recibe derivaciones de todo el país, desde Arica hasta Punta Arenas, para el manejo de patologías complejas como estrabismo, cataratas, glaucoma y retinoblastoma. Los doctores Diego Sandón y Juan Pablo López lideran el programa nacional de esta última enfermedad, y el nuevo equipo fortalece directamente su capacidad de seguimiento y diagnóstico.
El retinógrafo también beneficia a pacientes trasplantados de médula ósea, riñón u otros órganos que requieren exámenes anuales de fondo de ojo, y a pacientes inmunosuprimidos con síndrome febril prolongado en quienes se debe descartar infección intraocular. En todos estos casos, la tecnóloga médica puede tomar las fotografías de manera autónoma para que el oftalmólogo las revise posteriormente, reduciendo tiempos de espera y optimizando los recursos del servicio.
La donación de AMICAM se traduce así en un impacto concreto: menos procedimientos invasivos, atención más rápida y una mejor experiencia para los niños y sus familias que cada año llegan al Calvo Mackenna desde todas las regiones de Chile.